Ubicada en la Polinesia, a cinco horas en avión desde Santiago, Isla de Pascua se ha convertido en un destino cada vez más apetecido por los turistas, sobre todo extranjeros y considerado por muchos una maravilla del mundo.
Originalmente conocida como Rapa Nui, Isla de Pascua constituye la cima de una cordillera que se ha convertido en un pequeño triángulo terrestre que esconde miles de enigmas y una gran belleza.
A 8 kilómetros de Hanga Roa se encuentra Explora Rapa Nui, en un lugar privilegiado desde el cual explorar la isla. Más que un hotel, se trata de una experiencia con todo incluido donde el turista puede disfrutar de la belleza del paisaje, degustar la exquisita gastronomía local acompañada de refinados vinos, relajarse en su piscina y spa con vista al Océano Pacífico y recorrer la isla de la mano de guías expertos que se encargan de que la estadía sea una experiencia inolvidable.


Sus 30 habitaciones fueron diseñadas para aprovechar al máximo el silencio, la privacidad y la amplitud del paisaje circundante, asegurando un profundo descanso después de un largo día de exploración.
Un día en Explora Rapa Nui comienza con un delicioso y enérgico desayuno buffet, para luego continuar con una excursión de dificultad alta (por lo general de día completo) o media, a pie o en bicicleta. Entre medio, un almuerzo y una cena gourmet a tres tiempos (donde la estrella son los pescados, sobre todo el atún), pero sin antes detenerse y disfrutar del cóctel de día en el bar de los exploradores, el lugar ideal para el encuentro entre viajeros.

Descubriendo la isla.

La primera excursión en Explora Rapa Nui siempre es de dificultad baja, para que los turistas se vayan aclimatando de a poco en el lugar (ofrecen más de 15 exploraciones).
Para empezar a explorar, hay que remontarse a los tiempos en que la isla recibió un grupo de valientes polinesios al mando de su ariki (rey) en busca del Te Pito o Te Henua, “El ombligo del mundo”, considerado el centro de la cosmovisión polinésica. Sus fuertes tradiciones impulsaron a los polinesios a mantener y venerar sus raíces evocando sus ancestros y su cultura. Así nacieron los moais, magníficas esculturas de piedra y que hoy son el símbolo de la isla.


Creados en el siglo X d.C. aproximadamente, constituían la principal actividad de los isleños. En esa época, se llegaron a erigir 300 altares ceremoniales y cerca de 600 moais, fuerte expresión del poder de los sacerdotes y de la nobleza.
Una de las expediciones es justamente a la cantera de los moias, lugar de donde se extraía la piedra volcánica para esculpirlos. Se parte en van hacia Huanga Te Tenga, donde se observa un grupo de moais que fueron abandonados durante su traslado, para luego continuar por un sendero usado por el pueblo para trasladar a los moais, donde yacen estatuas abandonadas durante su transporte y otras que nunca fueron terminadas. La excursión finaliza en el Parque Nacional Ranu Raraku, la cantera donde todas las estatuas fueron talladas, donde se entra al mismo cráter.

Playas de Anakena y Ovahe.

Otro imperdible de la isla es el Ahu Tongariki, una plataforma que tiene 15 moais intactos. Esta es la plataforma más grande de la isla, donde también se encuentran petroglifos de piedras dispersas sobre el suelo.
Durante la excursión, se bordea la costa con vistas panorámicas del cambiante color turquesa y azul profundo del mar, las caletas pesqueras con aldeanos locales y numerosos sitios arqueológicos. Finalmente, se camina hasta la Playa Ohave, con su arena roja y aguas transparentes, desde donde se toma la van hacia la Playa Anakena, la más grande de la isla, de arenas blancas, palmeras y moais de fondo, un verdadero paraíso. Muy apetecida por los turistas sobre todo en la época estival cuando las temperaturas superan los 30 grados y la humedad llega al 100%.

Las cuevas de la isla.

Otro imperdible son sus cuevas, que fueron usadas por los Rapa Nui como viviendas, refugios en tiempos de guerra e incluso como lugares para realizar rituales. Desde el Ahu Akivi, el único lugar de la isla donde los moais miran al mar- se camina por escarpados acantilados con espectaculares vistas al Océano Pacífico hasta llegar a Ana Te Pahu, la cueva de los plátanos y luego hasta la cueva de Ana Kakenga, una larga caverna tubular formada por el flujo de la lava.

Orongo.

A partir del siglo XVI, la sociedad isleña fue abandonando el megalitismo como expresión política y religiosa, reemplazándolo por el culto al dios Make- Make , estrechamente vinculado a la fertilidad, la primavera y la llegada de las aves marinas migratorias.
Orongo- aldea ceremonial de 54 casas- representa esta nueva fase histórica: cada año, los representantes de las diferentes tribus rapanui subían al volcán Rano Kau para celebrar en este centro ceremonial, la nueva competición para la elección del tangata manu (hombre pájaro), quien ejercía durante un año la jefatura militar y política de la isla. Desde aquí además se llega hasta el borde del volcán Rano Kau, con vistas panorámicas del Océano Pacífico y del interior del volcán.

Ceremonias y tradiciones.

El Tapati es sin duda el festival cultural más importante de la Isla de Pascua y uno de los más importantes de toda la Polinesia. Esta gran fiesta se celebra todos los años durante la primera quincena de febrero, una ocasión única para revivir, compartir y conservar la identidad cultural de este fascinante rincón del planeta.


Otra de sus tradiciones es el umu pae, una especie de fogón realizado de piedras, y que antiguamente representó la única manera que tenían los locales de cocinar los alimentos. En estos fogones se prepara el platillo típico de la isla, el umu (“curanto” en rapanui), cuya preparación es similar al curanto chileno. Cuando las piedras están calientes, se retira una parte de ellas y se colocan los alimentos. En Explora Rapa Nui se realiza esta tradición para los turistas, con ingredientes como atún, camote, pollo y el Po`e, un queque con estilo budìn hecho con harina, zapallo y plátanos. Todo envuelto en hojas de plátano. Una verdadera delicia.
Otro elemento representativo de la cultura rapa nui son sus danzas, parte importante de la cosmovisión del pueblo insular, las que se pueden apreciar en el espectáculo cultural Kari Kari- la agrupación con la mayor trayectoria en la isla. Entre ellas, danzas ancestrales como el Hoko (danza guerrera), el Kai Kai, el Sau Sau o el Ute y que representan la manera más tradicional de vivir de este pueblo, sus creencias e historia.