Würzburg, antigua ciudad episcopal y hoy moderno centro universitario alemán. Es considerada una urbe barroca con el típico encanto del sur y la hospitalidad de Franconia. La imagen de Würzburg está marcada por la fuerte influencia de la iglesia a través del poder desplegado por los obispos-príncipes, así como de obras maestras de la arquitectura de varias épocas, donde el arte, la cultura y sus vinos forman parte de la vida de la ciudad que se percibe en una atmósfera que provoca todos los sentidos. Würzburg invita al visitante a pasear por un fascinante viaje exploratorio de ida y vuelta a través del tiempo y de los diferentes estilos que muestran cada uno y todos sus rincones.

La icónica Neumünsterkirche, celebración barroca del triunfo de la Iglesia.

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Würzburg. Una joyita del norte bávaro.

Würzburg es una plácida ciudad y capital de la Baja Franconia, una de las siete regiones en que está dividido el estado federado alemán de Baviera. La ciudad se encuentra a orillas del Meno, río navegable que con sus 524 kilómetros cruza los estados federados de Baviera, Baden-Wurtemberg y Hesse y la comarca vitivinícola de Franconia. Würzburg, antigua sede episcopal que cuenta hoy con unos 125.000 habitantes y es una ciudad muy animada. En tren se encuentra a unos 70 minutos de las ciudades de Fráncfort del Meno y Stuttgart y a 100 km de Núremberg.

Marienberg, fortaleza que domina la ciudad.

Antiguo puente y Fortaleza después de una nevazón.

La historia de Würzburg comienza en el año 500 a.C. con el emplazamiento de una fortaleza celta en el área donde hoy se encuentra el castillo de Marienberg. Posteriormente, los cimientos de la ciudad fueron establecidos por los romanos, quienes llegaron al área en el siglo I a.C., sobre el asentamiento celta conocido como Uburzis. En el siglo VII, sus habitantes fueron cristianizados por los misioneros y santos irlandeses, Kilian, Kolonat y Totnan. La primera diócesis fue fundada en el 742 por San Bonifacio, que nombró a San Burkhard como el primer obispo de Würzburg, dando así un gran impulso inicial a la labor de la iglesia, cuya influencia daría forma a gran parte de la historia de la ciudad. Así, la primera iglesia erigida en el terreno de la actual catedral data del 788 y fue consagrada ese mismo año por el emperador Carlomagno.

En 1402 fue fundada la universidad Julius Maximilians de Würzburg y luego refundada en 1582. En la actualidad es una universidad pública y una de las más prestigiosas de Alemania. Su población estudiantil asciende a los 25.000, de los cuales más de 1.000 provienen de otros países.

Al acercarse a Würzburg desde cualquier punto cardinal el viajero se encontrará con la imponente imagen de la fortaleza de Marienberg. Esta imagen ha mantenido una suerte de control sobre la ciudad, en una relación de señorío como la tuvo en antaño, desde que fue establecida entre los siglos XII y XIII. Los muros que la rodean muestran que desde sus orígenes éstos fueron construidos para proteger a sus moradores. Desde los iniciales celtas y luego romanos, muchos se parapetaron y se protegieron en las alturas del monte. Posteriormente hubo nobles locales quienes se asentaron en el área, pero no hay registros fidedignos de estas historias. Ni siquiera sobre la edad de la iglesia circular consagrada a la virgen María, ubicada en el interior del patio del castillo Virtenburg, que es parte de la fortaleza. Se sabe sí que ésta le debe su nombre a la iglesia.

Solo es posible iniciar una documentación histórica alrededor del 1200, durante el mandato del obispo Konrad von Querfurt, quien fundó el fuerte en el monte Marienberg obligado por tiempos muy poco pacíficos. En su historia se mezclan asesinatos de autoridades, conflictos entre la propia jefatura de la iglesia por la excomunión del obispo y el alzamiento de una ciudadanía en búsqueda de su independencia, entre otros. De esta primera fase se conservan partes del palacio y la torre circular. Posteriormente se siguió construyendo en la fortaleza, pero se conservan pocas huellas del paso de algunos obispos, cuyos nombres aparecen impresos en los escudos en las murallas.

En el siglo XV, el obispo Scherenberg hizo reforzar las defensas del castillo poco antes del inicio de una rebelión de los campesinos del lugar, ligados al proceso de Reforma que ya se expandía por toda Europa. En el verano de 1476 unos 1.000 campesinos y ciudadanos intentaron liberar de prisión al predicador Hans Beheim. El ataque de las tropas del castillo, ordenada por el obispo, hicieron huir a la gente. Una situación parecida, pero más agresiva, se vivió posteriormente, en la primavera de 1525. Esta vez, campesinos enfervorizados y siguiendo la gran rebelión que ocurrió en todo el sur de Alemania, puso fin al símbolo de la opresión: la fortaleza Marienberg. La rebelión fue sofocada con grandes sacrificios humanos. Los posteriores obispos se dedicaron a reconstruir las partes dañadas de la fortaleza y a mejorarla con nuevas obras. Sin embargo, en 1631, el castillo sufrió la única toma por parte de los suecos, única gran derrota del castillo.

En 1720 se inició la construcción de la Residencia en la ciudad. Con ello, los brillantes tiempos de la corte en la Fortaleza llegaron a su fin. Hasta 1945, ésta cumplió un rol de cuartel.

Una ciudad reconstruida.

La Capilla de Santa María (Marienkapelle) ubicada en el Unterer Markt fue bombardeada en la Segunda Guerra mundial. Su reconstrucción se llevó a cabo en los años 50s.

El 16 de marzo de 1945, dos meses antes de la rendición de Alemania, la ciudad fue bombardeada, provocando su destrucción en un 90%. Hasta ese momento la ciudad había escapado a los bombardeos aliados. El centro barroco de la ciudad se perdió de forma irreversible, pero los principales monumentos han sido lentamente reconstruidos, como el de la fortaleza de Marienberg que se terminó de reconstruir en la década de los 90. En la actualidad, los fuertes muros de la Fortaleza protegen el Archivo Bávaro, salas de congresos y como principal atracción, el museo Mainfränkische Museum, con colecciones que abarcan desde la prehistoria hasta la actualidad. La Fortaleza también alberga el museo de la ciudad, del que hay que destacar dos maquetas, una de la ciudad medieval y otra de la ciudad tras el bombardeo de 1945, además del pendón de San Kilian del siglo XII. Hoy, muchos de los restos históricos de la ciudad son réplicas idénticas de los edificios originales.

La residencia de Würzburg.

Esta residencia es una construcción de la época barroca situada en la parte antigua de la ciudad, ubicada al este del río Meno, al otro lado de la fortaleza de Marienberg. Su construcción se inició en 1719 y concluyó en 1780. Su función era principalmente servir de residencia a los obispos de Würzburg. El castillo es una de las obras más importantes del barroco alemán, comparable a nivel europeo, con el Palacio de Schönbrunn en Viena y el Palacio de Versalles en París.

La Frankoniabrunnen frente al Residencia de Würzburg.

El conjunto que incluye la Residencia de Würzburg, los jardines de la corte y la plaza de la Residencia fueron declarados en el año 1981 Patrimonio de la Humanidad. Según la Unesco, este magnífico palacio barroco, uno de los más grandes y bellos de Alemania, rodeado por maravillosos jardines, fue creado por el mecenazgo de los Obispos-príncipes Lothar Franz y Friedrich Carl von Schönborn. Fue construido y decorado en el siglo XVIII por un equipo multinacional de arquitectos, pintores (incluyendo a Tiépolo), escultores y estuquistas, dirigidos por Balthasar Neumann.

Hay una frase que se atribuye a Napoleón o bien al emperador Joseph II que describe acertadamente lo característico de la Residencia: “La más bella casa parroquial de Europa”. Este palacio podría haber acogido a algún rey, sin embargo, no era más que el palacio estatal de un obispo de provincia, pero sin duda, con gran poder.

Un puente viejo.

Una vista del Alte Mainbrücke (Viejo Puente), la fortaleza Festung Marienberg y la iglesia Wallfahrtskirche Käppele desde el restaurant Alte Mainmühle otro lado del río Meno. En este puente es donde los locales se reunen por las tardes a disfrutar del vino, en lo que ahora se llama #bridging.

El actual fue construido entre 1473 y 1543, para reemplazar al anterior de estilo románico que había sido destruido. Fue el primer puente de piedra construido por el arquitecto Enzelin. El puente fue destruido parcialmente en las inundaciones de 1342 y 1442. En 1730 se adornó con estatuas realizadas por Claude Curé, que había trabajado en Versalles, y los hermanos Becker. Las estatuas son 11 santos y Pipin (el emperador de Würzburg).

Una templo para San Kilian.

La Catedral de San Kilian, uno de los misioneros irlandeses que cristianizó la región es de estilo románico muy sobrio y fue construida entre 1040 y 1225. Contiene interesantes esculturas de Tilman Riemenschneider y las tumbas de muchos de los obispos de la ciudad, además de un museo. La capilla de Schönborn, una capilla lateral añadida por los obispos del mismo nombre. Está decorada con calaveras y huesos, tanto en el interior como en el exterior.

Estatua de San Kilian en el histórico puente Alte Mainbrücke.

La fuente de las cuatro bocas (o “Vierröhrenbrunnen”).

Esta fuente está entre el Ayuntamiento y el Puente Viejo del Meno. Tiene cuatro salidas que son símbolos de virtud: valor, justicia, sabiduría y moderación. En el centro de la fuente hay un obelisco con una estatua de Franconia. El Ayuntamiento no puede estar situado más alto que la fuente, porque en Würzburg los consejeros no tenían el poder de decisión. Los obispos-príncipes gobernaban la ciudad y la fuente era un regalo de los obispos-príncipes para la ciudad. Hay una costumbre divertida en el carnaval, donde las personas lavan sus monederos vacíos en la fuente. Se dice que esto trae suerte para el futuro.

Lo moderno y lo antiguo.

Se puede decir que en esta pequeña y hermosa ciudad se ha producido la unión más hermosa entre la historia, la cultura y el vino. Esta ciudad residencial y universitaria, con una ubicación pintoresca a ambas orillas del río Meno, no solo destaca por un ambiente lleno de vida sino por su gentil encanto y civilidad. El centro de la ciudad acoge al visitante y le brinda los espacios necesarios que al combinarlos con los lugares históricos y las degustaciones de los famosos vinos Franconia, sin duda muestra un paraje dotado de lugares de interés turístico de otro nivel.

Después de trabajar los habitantes de Würzburg disfrutan de la ciudad y muchos de ellos se juntan en el Alte Mainbrücke.

Los vinos de Franconia.

La popularidad del vino de Franconia en general y el de Würzburg en particular tiene una larga tradición. Hasta hace unos doscientos años Franconia era la región vitivinícola más grande del antiguo Imperio. Estos vinos destacaban por su calidad y entre ellos sobresalían los que provenían de las empinadas laderas en torno a la Fortaleza. La producción y el comercio del vino eran de capital importancia en la economía de la ciudad hasta el punto que durante siglos la elaboración y distribución de cerveza estuvo prohibida o fuertemente limitada. Al vino de Würzburg nunca le faltaron admiradores. Ya en 1806, el gran poeta alemán, Goethe le escribía a su mujer “Mándame alguna botella más del vino de Würzburg, que ningún otro acaba de gustarme.” Actualmente, el mayor productor de vino es Juliusspital. Hoy se cultivan 168 hectáreas en Würzburg y sus alrededores. Con ello, ésta es la segunda mayor bodega de Alemania.